NOTAS
24-02-2006Nota Revista Noticias
Diseñó vacas para el Cow Parade, dejó la droga y se queja porque sus obras no están en el MALBA.

Veni, pasá querida, pasá. ¿Tomás algo?.. José Luissss, José Luisssss, ¿nos traés algo para tomar? Vení que te muestro, ¿no te encantan mis anteojos? Son fabulosos. Además, tienen aumento, ponételos". Con los anteojos galácticos "Marta Minujín", el mundo es sin dudas "fabuloso", como dice ella.
Todo se agranda en esta casa antigua de San Telmo convertida en atelier, en donde Marta oficia de guía imposible de seguir (desaparece y ya está en otra habitación: "Vení que te muestro esto, vení"). Sí, el mundo es fabuloso con estos lentes artie: las esculturas fragmentadas se agrandan, las figuras de vidrios de colores se multiplican, el Citroen forrado de venecitas se ilumina. Todas esas obras que Edgardo Giménez acaba de recopilar en el libro "Marta Minujín por Romero Brest", vistas con el prisma Minujín… uaaauuu.
"Marta, acá tenés un museo", digo o pienso, no sé bien, estos anteojos confunden. Pero como Marta alguna vez fue vidente, me escucha: "Seeee, es como un museo, ¿pero podés creer que no estoy en el MALBA? No estoy porque quieren que les done alguna obra, pero a mí me salen plata. Ésta, por ejemplo, que es en bronce, sale 40 mil dólares. Además, decime, ¿Costantini, no la puede comprar?". Los lentes vuelven a Marta, que con los ojos descubiertos casi no es Marta ("uso los anteojos como maquillaje, si no quiero que me reconozcan me los saco"). "José Luissss, ¿no viste mis Ray Ban?, José Luisssss". Y José Luis, que escucha su nombre resonar por el aire desde hace 25 años y siempre contesta con un alegre, "Sí, Marta", esta vez no escucha.
"No importa, vení que te muestro algo, mirá, ¿no es fabulosa? Es maravillosa, me la trajo de New York una señora que no me conoce, ¿a ver cómo me queda?". Esta otra cosa fabulosa-maravillosa es una chaqueta estampada con un cuadro de Lichtenstein, que ahora Marta se prueba sobre su overol blanco. "¡Es súper pop!", exclama, mientras se mira en un espejo.
Noticias: ¿Y vos, cuándo te hiciste pop?
Marta Minujín: Volviendo en un tren de Venecia a París, a los 22 años. Se paró el tren a mitad de la noche y tuve que dormir en Milán, de aventurera total, y vi una pollera turquesa con flores de colores. Yo me vestía siempre de negro, era existencialista. Y en ese momento vi eso y ¡alegría! ¡alegría! Y decidí cambiar. Y me compré la pollera y después un gorro de cosmonauta, todo, y cambié la manera de vestir y empecé a pintar los colchones fluorescentes y a tratar de que el arte cambiara la vida y fuera divertido y me contacté con todos los pops.
Marta ahora está quieta. No se sabe por cuánto tiempo. Nos instalamos en una de las salitas-museo con dos vasos de Sprite que nos alacanzó José Luis, y ella está con ganas de hablar "Vivía sola en París, me saqué una beca y como quería trabajar en grande y los colchones no entraban, alquilé un galpón sin baño y sin calefacción, me bañaba en la mezquita y dormía en una bolsa de dormir, adentro de una carpa de plástico”.
Noticias: ¿Pero en Buenos Aires eras una nena bien?
Minujín: No, siempre fui rebelde: me casé a los 16, me fui a París dos años, nació mi hijo, hice la Menesunda…siempre, siempre y todavía sigo haciendo. A los 16 años quería ser hija, madre, abuela, nieta, hacer todo lo que la sociedad pide para poder ser yo misma. Pero me casé por amor y todavía sigo casada con la misma persona, así que eso es extraordinario.
Noticias: ¿Él te acompaña?
Minujín: Nada, nada, cero, y yo tampoco a él. Es economista, viaja por el mundo, hace contratos, es muy inteligente.
Noticias: ¿Y cómo es Marta conviviendo con una persona formal?
Minujín: Creo que es una necesidad mútua que tenemos. Porque es muy difícil ser artista y tener que ir al banco, tener que hacer trámites. Y a él le gusta mi locura.
Noticias: ¿Cuál es tu locura?
Minujín: Que soy diferente, que soy marginal, una locura como puede ser Woody Allen, así soy. Siempre me estoy cuestionando todo.
Noticias: Contame de tu primer colchón.
Minujín: ¿Estás grabando? El tema es así (se levanta y empieza a mover lo brazos, como si estuviera frente a un bastidor con un pincel en la mano). Lo gracioso es que yo pintaba unos cuadros fabulosos y geniales, me sacaba diez, diez, diez, ganaba premios, pero lo que me interesaba era ser de vanguardia, porque mientras no hay vanguardia no hay paz: el mundo se pone repetitivo, aburrido. Entonces empecé a trabajar con cajas de cartón y de pronto dije, "necesito algo vivo, ¿qué puede ser? Ah, el colchón", y saqué el colchón que estaba en mi cama y lo clavé, y después dije ¡colchones! Porque el arte es así, y empecé a exponer los colchones en París y después me fui a New York.
Noticias: ¿Cuando vivías en NY eras estrella?
Minujín: Era muy famosa, salí en "Newsweek", en "Time", era amiga de todos, entraba a todas las fiestas, andaba en limousine… no tenía un centavo.
Noticias: ¿Es cierto que te perseguía Dalí?
Minujín: Sí, yo patinaba con un amigo diseñador de joyas por Nueva York y a él le llamó la atención y me mandó a llamar y nos hicimos muy amigos. Hay cuatro personas que me marcaron en la vida: Dalí, porque tenía una energía brutal, tenía 71 años y se vestía con saco leopardo en verano; Andy Warhol, Jorge Romero Brest y Alberto Greco, que se suicidó. Andy Warhol me adoraba, porque yo tiré pollos desde un helicóptero, en Uruguay, y había salido en los diarios. Entonces llegué a New York a exponer, le parecí fantástica y me invitaba a todo lados, y después hice con él la obra esa en el ‘87 (señala una foto que cuelga de la pared en la que están los dos rodeados de choclos: como reina de Argentina, ella simbólicamente le paga la deuda externa con maíz). Esa foto está buenísima, fue genial, fue genial.
Noticias: ¿Y hoy a quién le pagarías la deuda externa?
Minujín: A Angelina Jolie y Brad Pitt, en el casamiento, y con choclos. Lo quiero hacer, pero ahora quiero terminar las cosas que estoy haciendo acá, ahora estoy haciendo la vaca.
Se levanta, abre la puerta y grita: "Joséé Luisssss, Joséééé Luissss, seguí pegando los vidrios así no perdemos tiempo". Y José Luis sigue pegando uno por uno esos vidrios que son espejos de anteojos, en una vaca diseñada para el Cow Parade. "Todo el mundo hace vacas en cuatro patas, pero la mía está parada en dos y con alas, es una vaca vertical; yo siempre soy diferente".
Noticias: ¿Ganaste plata?
Minujín: Gano plata y la pierdo, vivo de eso. La gasto en la propia obra. Mi capital soy yo. Invierto para la eternidad, no me gano la vida, me gano la eternidad.
Noticias: A los 21 dijiste que no te importaba la eternidad…
Minujín: Sí, pero cambié.
Noticias: ¿Qué otras cosas cambiaste?
Minujín: Que estoy mucho más segura de que soy absolutamente genial, mucho más, mucho más, mucho más, aunque no esté en el MALBA y todo eso. Creo que soy una de las cinco mujeres del mundo que hace un arte diferente, un arte para pensar. ¿Quién hizo un obelisco de pan dulce, una torre de pan? Estos vidrios que son totalmente invento, ves, en París ya estarían expuestos en el Pompidou, pero están acá, pero no me importa... en ese sentido cambié, me importa menos que me reconozcan y sólo quiero trabajar, trabajar.
Noticias: ¿Y forzás tu cuerpo para trabajar?
Minujín: Sí, tengo mucho músculo, mirá, mirá, ¿ves? Tocá (se levanta la manga del overol y traba los músculos).
Noticias: ¿Seguís yendo a Pilates, con Tamara Di Tella?
Minujín: No, porque me quedé dura… Ahora hago gimnasia con un personal trainer que viene a casa a las 9 todos los días, hasta los domingos.
Noticias: ¿Y aún te manejás con canjes?
Minujín: Sí, casi todo. Al restaurante le doy una escultura mía que vale 5 mil dólares y tengo cuenta abierta; a la tintorería, le doy una cabecita de 500 pesos; al taxi le pinto el vidrio; la cama solar queda cerca de mi casa en Recoleta y hace años que tienen varias esculturas y un vidrio dibujado.
Noticias: ¿Por qué el canje?
Minujín: Porque me parece interesante corromper a la gente con el arte. Les pinto el vidrio, un plato… estaba en el Sheraton de Bal Harbour dibujando platos y pasó (Silvester) Stallone y le encantó y me pagó el pasaje a Los Ángeles para inaugurar su restaurante. Y dibujé platos y se los regalaba a la gente. Pero ahora estoy en un proceso de ajustarme, me cuesta mucho vivir en este mundo.
Noticias: ¿Por qué?
Minujín: Soy muy sensible, todo me lastima. Yo era vidente de chica, veía las cosas que iban a pasar, después me mandaron a un lugar para sacarme la videncia con una persona que hacía yoga mental. Porque era feo ver que una persona iba a tener un accidente… (se queda en silencio, sólo unos segundos, y vuelve e arrancar). Pero ahora quiero hacer un laberinto para convertir toda la Argentina en algo mucho más divertido que la Bienal de Venecia. El problema es que no consigo productores y me cansé de pedir plata. Vos ves que mis obras están todas rotas, ¿por qué? Porque ningún museo la compró, y porque las hice en la Argentina, sino ahora sería multimillonaria.
Noticias: ¿Cómo sería Marta Minujín multimillonaria?
Minujín: Aaaaaah, arte, puentes colgantes, ciudades extraordinarias, Minujínlandia…
Noticias: ¿Minujínlandia?
Minujín: Como Disneylandia, pero todo de arte, una maravilla. Que me pongan cien millones de dólares y obreros capacitados y haría cosas maravillosas. Arte divertido.
Noticias: ¿Pensás en la muerte?
Minujín: No. Algunas veces pensé como obra morirme en televisión, pero ahora lo dejé de lado.
Noticias: ¿Cómo hubiera sido?
Minujín: Me sentaba en una silla eléctrica toda de láser y después me inyectaban cianuro y todas mis películas y mis happenings se proyectaban durante 24 horas, me suicidaba en televisión: vivir y morir en el arte. Pero no lo hice porque se me fueron las ganas.
Noticias: ¿Tu próximo escandalete cuál va a ser?
Minujín: No sé, jajajaja.
Noticias: ¿Fue suficiente con lo de Ezeiza, cuando te encontraron cocaína en la entrepierna?
Minujín: Me hizo muy bien, porque dejé totalmente todo, todo. Fue maravilloso, seee. Porque era una dependencia absurda, horrible, que te corta todo. Estaba perdiendo el tiempo. Ahora no tomo alcohol, no tomo drogas, no tomo nada.
Noticias: ¿Y ahora qué vicio tenés?
Minujín: El arte, como cuando empecé.
Se para, estuvo demasiado tiempo sentada. El tema la puso incómoda. "¿Me pongo el overol dorado para las fotos?". Ahí está Marta, con su overol dorado de tela de Indonesia, sus anteojos galácticos, sus medias negras y los zapatos de vestir, bailando entre sus obras mientras el fotógrafo intenta alguna toma; pidiendo que anote una frase ("Anotá, anotá: "Las grandes obras las crean los genios locos"), preguntando dónde me compré la pollera que tengo puesta y si estoy enamorada. Ahí está, pidiendo que recuerde una última sentencia. "Acordate de esto: ser artista es difícil, yo preferiría ser oficinista". Dice, sonríe y saluda desde la puerta, que se cierra. Detrás se escucha: "Josée Luisssss.......". l


Por: Fernanda Nicolini | Fotos: Juan Ferrari.