Pionera y desprejuiciada, Marta Minujin es una brillante artista que ahora presenta "Ventanas", una muestra de "vidrios sobre vidrios" en el Centro Cultural Borges. En coincidencia, se presentó "Marta Minujin", un volumen bellamente ilustrado con un texto inédito del legendario crítico Jorge Romero Brest, editado por el artista Edgardo Jiménez.
Marta Minujin (Buenos Aires, 1941) comenzó a exponer en 1957. Es dueña de una amplia trayectoria que incluye becas y premios, decenas de muestras aquí y en el mundo. Precursora y audaz, Minujin realizó, antes que muchos, performances, ambientaciones e instalaciones, trabajó con arte de la tierra y supo darse cuenta de la importancia de los medios de comunicación y de la tecnología en la vida de todos. Siempre es oportuno detenerse en el muy interesante trabajo de Marta, ahora a través de la muestra y el libro. En cierta medida, la fama de la artista -con su manera estrepitosa de presentarse ante el mundo- solía volverse en contra de la verdadera difusión de su obra. Pero, actualmente la artista está atravesando un momento de reflexiva serenidad.
La foto de la performance de Marta Minujin, pagando con choclos -el maíz como el verdadero oro del continente- la deuda externa argentina a Andy Warhol, recibe a los visitantes en el Centro Cultural Borges y documenta "The Debt", su acción de 1985 en Nueva York.
"No son vitraux ni vidrios pintados, ‘Ventanas’ son vidrios sobre vidrios con relieve, tienen ese toque matérico de volumen que el informalismo le daba a sus obras" explica Eduardo Díaz Hermelo, en su presentación de la exhibición de esta suerte de ventanas o pantallas atravesadas por los colores y la luz. La sucesión de imágenes se asemejan a los perfiles que la artista pintara en los paneles del frente de Telefónica, en la calle Arenales porteña, cuando el edificio estaba siendo reciclado. Aquí aparecen sorprendentes rostros indeterminados, con un aire entre "picassiano" y pompeyano, construidos en estructuras de hierro (213 x 91 x 7 cm.), con planos de vidrios transparentes sobre los que la artista dibuja con venecitas de distintos tonos.
Por su parte, el escrito de 1982 de Romero Brest, director del Intituto Di Tella entre 1963 y 1970, comienza recordando que conoció a Marta cuando ella tenía 16 años y ya sobresalía con su trabajo. Le reconoce su espíritu revolucionario y, sobre todo la "Pasión que anima a Marta, sólo que para ella el sabor no es de las cosas sino de los hombres en sus relaciones recíprocas y con el espacio, y aun con el tiempo".
Minujin, que cree que hay que "vivir en arte" porque el arte es para la vida, fue una destacada protagonista del Di Tella con sus happenings, monumentos efímeros, esculturas, que responden a esa actitud existencial. Las imágenes repasan algunos de sus trabajos como la famosa "Menesunda" (con Rubén Santantonín), sus colchones de colores de "Revuélquese y viva", "Minu-phone", "El Partenón de Libros", y tantos más.
Por: Victoria Verlichak